18 jun. 2011

El ídolo


Venerada la silueta arrogante

Que le venga el apocalipsis a la mujer errante

Esos jinetes le parecen centauros que vienen y van

Que la destrozan pero no lo suficiente

Si la mentira acechó la vida de la que está en frente

Ahora emerge del pantano

El polvo al polvo

Mientras, las bestias le tiran el cabello,

Más no importan sus chillidos.

Todo era temporal: la lluvia y el amor

Cada poro emana energía violeta cual estoma recibe lo sucio

Para luego purificar al humano.

Ella es como una pequeña diáspora venusiana

Que no besa la cabeza del ídolo

Más bien se santigua para no volver a adorarla y no mirar atrás

ESTATUA DE SAL

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