12 nov. 2011

Olvidada Rapsodia Torturadora


A Carmen Gloria Quintana y a los miles más

Que vuelven mil palomas blancas

Porque no perdonaré

Que salga el humo blanco

Porque yo no olvidaré

Que me quiten las uñas Que me quiten mi pudor Que me quiten mi rostro

Las convicciones son más fuertes que un arma

-Pero no se lleve a mi hijo pequeño, no se lo lleve por favor ¿Usted no tiene hijos? No se lo lleven, no se lo lleven…

Carmen, tu cara fragmentada es Latinoamérica separada, el Cristo de los ’80, estigmas de la piromanía de los Judas. Las risas acalladas por los gritos bañados en gasolina.

MIENTRAS HACÍAN SUS ACUERDOS DE PODER

EL ROSTRO DE LA CARMEN SEGUÍA IGUAL

-Vamos a hacer la democracia con esta barrikada. Dijo el niño.

Él pelea con piedra y puño, mientras el de verde con arma y balín ¿Qué no sabe usted de impotencia? ¿Qué sabe usted de la violencia?

Le pegan lumazos a mi hermano pequeño

Se violan a mi madre en mi cara

En su caras llenas de risa

Como en un trans de sangre y esquizofrenia

Se llevan a mi padre

Lo cuelgan de un fierro

Lo electrocutan entre más risas y más trances de los infrahumanos

Ni H.P. Lovecraft, ni Stephen King maquinearían algo como esto.

-Por favor no sé nada más… dijo él

No lo volvimos a ver

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