26 ene. 2012

Morituri te salutant


Sería tu piel lejana, plagada de tubos

Lo que extrañe más de ti

Estar contigo quore mío.

Pesadilla en la telaraña con la arácnida que no atrapaste

Y lo intentaste dos horas. Preferías pensar en los unicornios.

Despierta ese pitido de la máquina

Que recuerda… vives, Fénix.

La sala de espera, este espacio de casa desalmada

Silenciosa como antítesis de hogar.

Estoy sobrepasada y me niego a mí misma

A esa esencia de llantos y exageraciones

Errare humanum est

Guardo silencio, como una dama

Las miradas se clavan

Morituri te salutant, Morituri te salutant, Morituri te salutant

- - Aquí no se admiten palabras indebidas, escotes pronunciados, ni risas exageradas.

Digna de ser una de las beatas de tu altar, junto a tu foto y el Padre Pío.

Ahora vienen… la fuerza, el newen, las energías cósmicas, la bendición… que yo no concibo.

Las cuencas del rosario

Los santos descubiertos

Y me vuelvo un roble en tus ojos.

Los sollozos de mamá distantes

¿Será que mi hogar es donde estás tú?

Aquí me presento como “la persona de”

Pero Soy yo misma irreductible, por cierto.

22 ene. 2012

Tumor


Él se fue más rápido que yo, mi Ícaro. Demoré 9 horas y media, ya no era una excursión a Monopoly, antes dejaba el paraguas y empacaba vestidos extravagantes “porque allá nadie me mira”. Nos comunicamos entre pestañeos y gestos de ojos, su voz se reconfigura en mi mente. Es un lugar que cobra por sus respiros. Espero sentada, sala blanca, fría y extraña ¡feliz año nuevo!

Te amo en silencio.

Sostengo nuestras plumas y nuestro unicornio de peluche: los rascacielos ya no me sobrecogen, ni el arte, ni el metro teletransportador. Es un amargo enero bajo el sol.