30 jul. 2012

La era que no es era



Época instantánea idiotisincracia en un clic
Nací
En un pueblo capital en un país en la esquina del mapa
Entre visitas obligadas a un campo hablando con mi pololo quinceañero encaramada en un cerco
Mientras camiones pasaban y mis ojos con la esperanza de encontrar algún huaso-bruto-chupalla agradable para recrear la vista citadina.
El matriarcado me dijo, en tres generaciones: disfrute del paisaje mija
O no crezca tanto sino ni un marido le quedará bueno
Me aburro de aburrirme de la vida y frustra la misma frustración de la era átona, donde la consciencia está en la virtualidad Y DE RELATIVIZAR PORQUE ASÍ SOY MÁS INTELIGENTE.
Pero escuchar a Gipsy Kings es lo más cercano a una fiesta esta noche…
como el clandestino en los barrios bajos que vende cervezas a esta hora, toca esta música de fondo, un caballero peligroso con su celular en mano, un hombre SOLEMNE.
A veces pienso en inglés y me gustaría volver a ese idioma que inventé cuando jugaba con las barbies, cuando les mordía sus manitos de plástico Tenía hambre y eran ricas, cuando les teñía el pelo azul porque rubias BAH las barbies rubias ¡SON FOMES!
Cuando notaba que el Ken era un hombre… que le faltaba algo. Además de cerebro.
Las lobotomías son gratis gracias a sus adelantos tecnológicos.
 Pienso como una inconexa (esa palabra que le gustaba a él y que obsesivamente siempre aparecerá en mis escritos referenciales) quiero decir que el campo me huele a mierda de vaca y a encinos (entre otros árboles), que nací acá en Chile, donde siempre seremos malos pal fútbol, donde no calzo en ninguna tribu urbana. Nací en los 90’ me hubiese gustado ser de una época más inspiradora.
Escribo esto, en mi computador portátil, a las 4:21 am y a nadie le importa.
Porque poetas, hay muchos.
Lo que falta es poesía (dicen por ahí).

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