21 ago. 2012

Lluvia torrencial

‎"- Porque la naturaleza es sabia y justa. Un invierno más crudo lo compensa con una primavera más hermosa. Y a cada invierno le sigue una primavera. No hay inviernos eternos" (Priane)

-          ¿Te llevo milcaos? Mi amor,  ¿Y si te vienes una temporada a Puerto Montt? de seguro aquí te distraes, estamos juntos – dice al otro lado del celular

Yo pienso que hace mucho frío papá y no tengo amigos ni amigas, ni ganas de hablar con nadie, ¿qué les diré? de mis proyectos vacíos, porque ni hablar de catástrofes...

-          No gracias viejito querido, tengo muchas cosas que hacer aquí. -  Le respondí con cariño.

Mis hombres fantasmas, a veces vuelven a aconsejarme, Guille, mi abuelopadre, me dice que ser profesora es hermoso, que estudie y baile polka campesina, para que desde el cielo se ría. Soltará una carcajada de nuestras bocas moradas de maqui, de sus películas a medias roncadas de Elvis Presley, se arrepentirá en haber apoyado con su silencio a Pinocho. Le hará monturas a los pegasos y unas pierneras a Hermes. Él también debe recordar cuando le tomé la mano y le dije que cuidaría a Marguito, que descansara, porfiado, “te amo, viaja tranquilo”. Le cerré los ojos y sentí como la vida se desdoblaba a otra que yo no veía… tal vez, él si me vio llorar sobre su cuerpo.

Mi otro hombre fantasma que está vivo, me dice que está lejos para darnos dinero, me ama con su corazón, le cuesta expresarlo, yo lo quiero: es una persona noble, le he dicho que lo odio muchas veces, luego me cuesta dormir, porque mentir me putrefacta el alma. Tengo sus mismos extrañas ondas en el pelo y esa impotencia de querer arreglar el mundo en un consuelo. Por el celular le digo que lo amo con todo mi corazón: los dos lloramos.

Mi último hombre fantasma, lo conocí al final de su vida y él de la mía antes que fuera podredumbre, me dijo que me amaba con todo su corazón. Hoy tendríamos esa pieza juntos, me parece que lo envidio a ratos, porque yo siempre quise partir con mi primer fantasma, y él se adelantó. Ojalá me escuche por curiosidad, y les diga que yo les hago señas desde abajo, que abro el paraguas con culpabilidad porque les tapo la visual de mi cabeza. Deben sentir dolores de cabeza tanto que los llamo, y como son sabios (y me cuidan tanto), les molesta aparecerse en mis sueños, deben pensar “que la osito siga con su vida”.

Mis fantasmas amodorados: yo también quiero ser parte del clan, pero a ustedes siempre les gustó sobreprotegerme. 

1 comentario:

  1. Eres mi ídola, siempre te leo, Cami. Todas tus entradas.

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