25 ago. 2012

Un lugar llamado Timbaktayú



Hoy me obsequiaron unas hermosas plumas moradas
Aunque me dijeron que no me veía bonita
Sonreí
Fui a mí hacia adentro Timbaktayú
Toqué el fondo del mar
Y cuando la presión no me permitía seguir buceando, con mis branquias
Me sostuve de unas algas hasta subir al bote
El camino se muestra cuando sonrío, LLEGO AL nuevo BOSQUE
Y los pétalos de rosas rojas, blancas y negras acarician mi piel
Encuentro una tina oxidada en el bosque y me doy un baño de espuma de agua caliente
El bosque se construye con mi pensamiento
Es una selva domada por la armonía
Los cerros como  patchworks
Planto unos aromos bien amarillos
Lejos de los arrayanes y alerces, algunas araucarias enormes y milenarias
Una palma chilena afuera de los palafitos de mi casa.
Mi casa tiene balcón con vista al río cuando confluye con el mar, eso me recuerda a que toda agua desemboca en una más grande.
Veo el cielo oscuro y abro la boca, vomitando galaxias y estrellas llevándolas hasta el cielo.
A lo lejos en la isla gris metálico que le llaman Occidente
No se darán cuenta que a veces cuando me gritan

PON ATENCIÓN
TE ESTOY HABLANDO

Yo estoy en mi maravilloso bosque observando el vuelo y cantos de las aves, hasta me uno con ellos y me llaman su Golondrina porque siempre emigro cuando el invierno se acerca, aunque aquí casi siempre es primavera. 
En Timbaktayú, a veces entran pieles ajenas que rozan a la mía, pero como en todo bosque espeso, a veces se van a explorar, y nunca más vuelven.

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