8 ene. 2013

El viaje del vaso ebrio, no el barco ebrio



No me creo poeta maldita
No me alcanza
No lo seré tampoco
No creo que con mis cuidados de mujer inteligente me pegue alguna enfermedad de transmisión sexual
Mis cantinas carecen de estilo europeo
Ni un charco en la calle de París.

La modernidad no me asusta
No quiero pensar si soy posmoderna
No quiero escuchar más de Deleuze.

Aquí en mi país
Estoy ahogada en este vaso de alcohol barato
Nunca he tenido muchas monedas
Para aportar
En las reuniones nocturnas
Ellos y ellas me quieren así: pobre y ruidosa.

Todas las noches, o casi todas
En realidad muy pocas
Las que sale a la luz la cigarra
Después de la guerra.
Pongo risa en sus rostros, amados
Me hace llegar a mi cama, sola
Más feliz.

Soy la planta que se alimenta del oxígeno
De otros
Desearía ser invisible y verte dormir
Prefiero, antes que ir a gritar tu nombre
Y correr ridículamente hasta llegar a tu casa
Beber hasta que el sueño me eleve
Y esté demasiado cansada para soñar.
Mis sueños en estos tiempos son profecías que no quiero interpretar.

No soy ni Rimbaud, ni Baudelaire, soy una mujer que nunca entenderá a Mistral.
Moriré en un cementerio general
Como una mujer general
De vida no muy general
Licenciosa, es cierto, pero
Mía y de nadie más.

1 comentario:

  1. se nota tanto la escritura femenina, a veces he querido camuflarme pero no me sale, y luego pienso 'qué sentido tiene todo esto', entonces vuelvo a ser yo misma. se nota tu escritura femenina, no feminista. me recuerda un poco un poema -o algo así- que escribí hace algún tiempo, también me recuerda un poema de la damsi figueroa. me gusta. me asusta. me gusta que alguien aun haga uso de este soporte, que ya me es, nos es lejano, arcaico. te leo y me dan ganas de escribir.

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