27 abr. 2013

A la Lola no le faltan tablas para el puente, ni granos para el choclo.


Lolita agressor conduce su vespa imaginaria,
Fuma su cigarro, ese de diva
Pero que en realidad le costó $100 en el kiosko.

Lola Violeta deja las carreteras
Y piensa en coger en ciudades ajenas.
Que no le hable la vieja de al lado
Quiere pensar tranquila hasta ver su refugio
Ese pacto secreto que la hace sonreír por la mañana
Ese pacto tiene un nombre.

Lola no quiere flores
Un huachita rica sería más honesto (?)
Un elogio sutil
-Ni tanto adjetivo-
“Sepa usted poeta que me aburre enormemente
Se hace el que me dedica versos
Cuando sólo me mira el escote, sí, ya lo vi…”
La Lola quemará todo toíto.
Las cartas
Los errores
Olvidar, nunca
El olvido es un parche en heridas más grandes

Aurora de su bisabuela
Las tumbas que carga
Las lleva policromadas.

Lola Violentada es la quiltra
La maleza no entrega resistencia al placer.
La santa de las putas
Y el rifle debajo de la almohada.
Su letra nunca será de los intelectuales
Porque al igual que los poetas
Sólo le han dado dolores de cabeza.

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