17 may. 2013

Manifiesto por mis pasiones

Llevo en un legado vidas no presentes fisicamente que me han dado fuerza para estar aquí escribiendo. No son tumbas, son la sangre que fluye por mis venas, que reclaman verdad entre tanta suciedad.

No creo en un nombre pegado como un slogan, una simple propaganda
a mi nunca me han manipulado, esta no será la primera vez.

Mis úteros, Marina, Marguito y Aurora, me enseñaron a ser luchadora, (nunca pasiva) autosuficiente y por sobre todo valorar lo simple: el mate junto a la lluvia.

Ellas son fragmentos de lo que soy, de la voz colectiva dentro mio, de que me importe tanto la crítica, de mi sensibilidad, que con el tiempo aprendí que es más que lágrimas, es percibir la vida tan latente. Es vivir porque soy en ti, como tú eres en mi.
Mis amadas y amadas, hoy me alientan a dar con pasión cada letra, cada palabra, a ponerle cara a esta vida injusta, a afrontar desafíos. No existimos en islas aisladas, el apolitismo ha sido una mentira social para que se quede calladito.

La ternura de mis colchones, como les llamo a la gente que estuvo conmigo en mi peor momento, me levanta del barro, corrijo mis errores y sigo adelante. NO CONCIBO, NO ACEPTO, NO TRANSO el quehacer político sin la ternura.

Nunca calles, ante lo que nos han hecho hacer pasar como natural, este mundo puede cambiar, no te prometo que sea ahora.

No quiero que a mis nietos les enseñen una historia en la que yo no estuve presente.

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