19 jun. 2013

Carta a un moderno

Yo también detesto la época que me tocó vivir
menos aún cuando no hay nada de oro ni de azul.

Aquí sólo gris
y pantallas llenas de letras sin sentido
tú me miras debajo de la tierra.
Yo pienso en matarte
aún vives en los poetas melodramáticos
que me dedican un aburrido verso
pensando que me gusta toda la poesía.

No tengo la paciencia de virgen María
ni la fuerza de una Bolten o Emma
Yo nunca fui musa de nadie
y no es el momento.
Las calles me hacen llorar
cuando la noche se hace sorda
para los gritos.

Lo cierto es que estoy
cruda
inmadura
amarga
inexacta
como la vida misma.

Ya no soy la misma
y no sé a dónde iré ser.
Ya no respiro por mi
y espero encontrar el sentido
mientras detecte el problema.
La solución me la dirá el devenir,
tengo la duda siempre en la punta de la lengua.

Tal vez, el hombre
no alcanza para llamarse humanidad,
el nombre sea descarado
para aquel que se echa en el sofá
a recibir imágenes y come rezos
come sexo
come noticias
y no aclara nada, no disputa nada.
La cotidianidad de un momento no definido
me relativizan todo, me ponen triste.

Y yo ni siquiera soy mujer
tengo que disfrazarme de mujer todos los días
<<Allá va la niña>>
yo no Quiero ser niña. Quiero ser yo,
jugar con las castañas como erizos
tirar hojas medias mojadas
y jugar con la piel.

¿Ves Rubencito?
Todas las épocas son detestables para las letras.

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