1 jun. 2013

Inconexa


Creo que escribo
Y busco el nombre del hombre aquel
Perdido entre mis vasos rotos.

Ya no aguanto el ojo que observa
Y espera que como un animal domesticado
Controle la rabia
Y la fuerza que llama mi cuerpo.

La letra muerta
Se funde en el discurso que avanza
Mientras la poesía desaparece en la vigilia.

Sólo en el sueño
Vuelvo a ser yo misma.

Los versos se pierden cada noche
cuando me cobijo en el futuro
y en las muertes precedidas.

Guardo el fusil en mi corazón,
Mis flores cobijan al hombre imaginario
Cuando forma el alba.

Astral 
-no menos-
No hay altar para una santa
Que vaga por las calles en delirio.




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