12 jun. 2015

Desmoronamiento de la heroína



Perpetro mil un deslices
Pero de qué me ha servido arrepentirme.

Incrustada en mi cuerpo
Encuentro en tu voz
Los recuerdos cuando me sentía
Joven y eterna dormida
dopada de pastillas,
menguándome sin frutos.

Vuelve el impulso de decir
creo que te amo y desearía imbuir en esa imaginación tuya
y despertar viendo tu sonrisa.
Para que luego te vistas, te vayas
y vuelvas una vez más.

Presiento que vendrás y te irás
el vaivén y esta incertidumbre de quedarme quieta
o seguir moviendo el mundo a la fuerza
fuerza de atracción,
y pese a que estaría enterrada en la tierra de hojas cada vez
que vengas a desenterrarme
y me tomes
y me vuelvas tuya
con mis raíces en la tierra
envolviéndome perturbada de tu piel.

Debo sacarme estas culpas cristianas
Esta necesidad de agradar al mundo
Al que no le agrado pese a mis vanos esfuerzos.
Te llevaré de viaje
Huyendo de mis fantasmas.

¿Tú querrías a esta nieta de nanas?
¿Besarías una a una mis cicatrices?
Ocultas en mi mente,
a mi piel deseosa de beberte.
A mi boca latiendo de un beso tuyo.

El resto advierte el espejo
El erotismo encarnado
Nunca me conocerán deshecha
Prolongaré la gran farsa
Me ahorraré despedidas
¿Habrá quien remueva la corteza?

Sería un sortilegio hombre tenerte.
Tan volátil
Frío punzante de invierno

Templanza primaveral entre mis piernas.

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