13 jun. 2015

El cuento capitalino y LA ESTAFA


Tengo nostalgia de ser la reina de la fiesta
La sureña en la capital
Si creces escuchando las canciones de Madonna de los 90
Cher
Coliza y travesti
Desde que te pusieron esa falda calza a lo Gloria Trevi niña.

Allí estaba mi cuerpo, siendo el alma de la fiesta
Sin corona
Con el pelo electrizado.
Empapada en sudor,
me encantaba
escuchar sus ruegos de sexo
mientras se meneaban
hombres con hombres
mujeres con mujeres
hombres con mujeres, intersexuales y todos los gender trouble
Ayyyyyyy
Sodoma y Gomorra resonaba en mi mente
Y me di vuelta a mirar tantas veces
MAS NO ME CONVERTÍ EN ESTATUA DE SAL
la sal corría por mi cara.

Trágico retorno
desaprobación del huaso masculino y barrial
esperar en esta ciudad de lluvia
Donde todos me hacen tic tac.

Tengo nostalgia de las risas en el sótano donde corría la cerveza
Y una prima me decía que era una princesa odiándome
Mientras por las cartas me decía
Todas íbamos a ser princesas (¡)
Y me costó creer sus letras
No saber si esas letras fueron plagio de otras conquistas.

Revivirla en su cuerpo de niña con mente de mujer
En su risa negra
inhalando universos creados para las dos.

Sus letras,
de hermosa
me dieron vuelta.
Me enrrollaron amaneciendo sin despedirme para dormir con
sus palabras como almohada.

Un día desapareció:
sus cartas eran releídas buscando algún error en mí,
algún indicio de su paradero.
Ya no vería la mirada directa,
de pocos amigos,
refunfuñándole a la vida más diversión.

Supe que se fue a la montaña,
luego al lago,
después  a un pueblo.
Volvió enamorada
pero no de mí.
Convencida estoy que todas sus andanzas eran mentira,
mi dignidad no permite dolor.

Perder lo que nunca se tuvo,
buscar en otros olores
las sensaciones que creí vivir con ella.

La taurina deja el vacío,
y el tiempo inexorable
correrá estas lágrimas internas
a un caudal de sensualidad,
fuego que nunca tendrás entre tus piernas,
niña te perdiste tanto.

Y me adorarás,
tú al igual que mis hombres amantes
vuelven,
siempre vuelven rogándome que les de dulzura en este mundo que apuñala.

Mi deseo es un viaje  a lugares exóticos.
Mi deseo no tiene sexo.
Mi deseo es lleno de amor.
Mi amor pasa al odio,
y tengo tanto amor,
sólo puedo odiar para no dejar de desear,
con un sentimiento de lástima ajena,
de esta vida vacía que viven las mimadas como tú.

¡Tan estafada!
La promesa de oro, incienso y mirra
sólo fue cubrirse de cenizas.
No te gustó Pizarnik,
ni la comentaste,
me guardaré los versos de Safo también.

¿En qué momento veré esos ojos inquisidores?
Nihilista de cualquier dogma
Simetría de rostro
Asimetría de emociones que fluctúan entre el amor y el desinterés.

El invierno pasarías refugiada en mi cuello,
Ahora le temo a todas las estaciones sin haberte conocido.




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