4 abr. 2016

Ya no hay arrojo




Es esa sensación de infinito placer por conquistar
sin conquistar al otro.
Estas ganas de fusionarme con el amor encarnado en un cuerpo.
Tal vez no llegué al fondo, pero vi la muerte y morí también y fui nada.

Nos programaron. Prozac, sertralina, cigarros, café, ravotril + marihuana, marihuana + coca, cigarros + vino + ron + pisco, sexo recalcitrante, sexo sin mirar, otra taza de café, eszopiclona, vigorexia, plástico tecnológico, coca-cola, junto, por sobre, para, hasta dopar la vida misma que duele.
Nos tiene que doler juntos.

Todo momento puede ser una urgencia y se aplaza para el cartón, para el reputo éxito, para ir al salón, -porque mis uñas están carcomidas tanto hablar filosofía-, sin ninguna conclusión más que vivimos en un mundo ilógico (gracias querido secreto lector).

Atlas. En esa condena para que vayai cachando. Porque si me pongo tacos me duelen los pies y todos los hombres me quedan chicos, dijo mi diminuta bisabuela. Y si me pongo zapato bajo no soy lo suficientemente señorita ¡espera! porque si estoy joven (inexperta para el trabajo), acosable sin embargo. Si estoy vieja, soy menopáusica e inservible para el trabajo, búscate un taxiboy de moda, botox y ya está.

Que los buitres me coman las entrañas porque de cáncer moriré igual y la piel tirante amada, todas las mordidas, los besos para no cometer el canibalismo, las palabras que me dejaron en sus altares son pura bobería porque no te arrojas.
No te arrojas, ni te arrojarás.
No se arrojan, ni se arrojarán.
El amor no se compra con tarjeta.
El amor se lanza y ya.

Nos reencontramos como es usual
Nunca tuve miedo de abrazar la locura, ni la tendré.
Podré estrellarme mil veces por creer que ahora sí debo arrojarme.
¿Es que ustedes si le tuvieron miedo a la fugacidad eterna y de mi siempre cambiante?

Todo es slogan
la política es panfleto o marketing
la poesía es panfleto o marketing
¿Qué es lo real?

Ya no hay tiempo para preparar el jardín.
Me lo quitaron en el cubículo y el tac tac del computador.
Debo sumergirme en este mundo y descubrir el museo acuático de mis recuerdos borrados.
Debo sumergirme en este mundo y rescatarme de la superficie aparente de las cosas.
No deseo poseer nada, ni siquiera a mi.

¿Por qué no te arrojas cobarde y vienes a la ciudad de la incesante lluvia?


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