30 sept. 2017

Servicio público

Cuando responde correos el sábado,
algo está mal.

Ejercicios de respiración para soportar al director,
jefatura UTP,
44 horas de vida perdida.

Escorts premium valdivianas.
No tomemos tan en serio
que el viejo en la espera del psiquiátrico mira porno esperando su hermano internado.

Mara, Charlot!
Las quiero toítas.
El choro se presta por 40 lucas?
Cabra tu valís más que eso
paga la U pa' ser odontologa en el Reino Unido.
Al británico no le importan sus dientes chuecos baby.

Cuerpo cerveza nena.
Cuerpo auto tinder nena.
El tamaño importa?

Pero qué es ser poeta maldita?
Si el masho que escribe es el que se encama?
No soy el que recita versos de Benedetti mientras ellas se mojan.
Me gusta darle besos a chiquillas mientras ellos se me tiran con un verso cliché.

Las viejas derivadas me miran en la sala de espera,
en paranoia "podría ser mi nieta, joven y loca".

Fetichizamos nuestras enfermedades
porque no somos especiales.
Estas ganas errantes de ir a la aurora boreal.
Proyecto de porrista
proyecto de mujer
más travesti que nada.

Estas voces que me dicen
el cerebro tiene tonicidad.
Vamos a ser vintage dándole vueltas a la neurona como casettes
hacia delante
pero sobretodo hacia atrás
por si encontramos mensajes del diablo subliminales de los 2000.

Soy un zombie con ojos gigantes,
que lee en pelota.
Ser poeta es jugar a ser elegante con la palabra.

Solo la escritura nebular
trastornada y bastarda ex canuta
acomoda estas enfermedades hipocondríacas,
para hacer cura del mal de este siglo:
Egocentritis aguda.



Fin del invierno



Mete al fuego estas últimas leñas que tengo en casa.
Despiertan en la noche y crujen las brasas.
Amarrando mi mano a la sábana,
pensando en el sexo inexorable.

En el invierno busqué los recuerdos creados de tu piel.
Me anticipo para cuando nada suceda.
Intento escuchar tu desvelo sediento.
Descubierta, en el mal aparentado pudor.

Es desafío no abrir las puertas.
Inmiscuirse en el cuarto con el paso imprudente sería una caída al placer.
Disfrutar tu cuerpo como si fuera el primer y último día de sol del mes.

Me gusta retrasar mi presa,
dorar para que cuando mordamos el deseo,
los orgasmos sean largos y húmedos.
Observar jugando con paciencia,
contornearme cerca, con las plumas entre mis senos.

Soy bandeja de plata.
En la altura de un mueble,
una gata mira sospechosa.

Este toro lo vuelvo cenizas, mientras mis piernas tocan sus hombros.
Resopla yéndose feliz por las horas que aguardó para entrar.
Toma lo que puede y lo que quiero que obtenga.

Ellos juegan a esconderse para ser serpientes en mi nido.